Una empresa entendió que
había llegado el momento de cambiar el estilo de gestión y contrató un nuevo
gerente general. El nuevo gerente vino con la determinación de hacer cambios y
volver a la empresa más productiva.
El
primer día, acompañado por sus principales colaboradores, hizo una inspección
en la empresa. En la planta todos estaban trabajando, pero un muchacho estaba
recostado contra la pared con las manos en los bolsillos. Viendo una buena
oportunidad para dejar bien clara su filosofía de trabajo, el nuevo gerente le
preguntó al joven:
¿Cuánto
gana usted por mes?
Trescientos
pesos, señor, ¿por qué? – respondió el muchacho sin saber de qué se trataba.
El
gerente sacó $300 del bolsillo y se los entregó al joven, diciendo:
Aquí
está el sueldo de este mes. Ahora desaparezca y ¡no vuelva nunca más!
El
joven guardó el dinero y se fue, de acuerdo a las órdenes recibidas. El gerente
entonces, orgulloso, pregunta a un grupo de operarios:
¿Alguno
de ustedes puede decirme qué hacía ese joven?
Si,
señor, respondieron atónitos los operarios. – Vino a entregar una pizza…
Moraleja:
Hay personas que tienen tantas ganas de mandar, que se olvidan de
pensar.
Tomado de: http://reflexionesdiarias.wordpress.com/2006/05/24/el-nuevo-gerente/
A propósito del nuevo gerente: en toda organización con una visión estratégica de la gestión, no se trata de mandar, se trata de tener la autoridad que sólo da el testimonio, para comprometer a todas las personas alrededor de unos objetivos y metas compartidas.
ResponderEliminar